En un principio, este documental parece tener un aire de "objetividad". La forma en que desarrolla la información (Martin Bashir) parece dejar al espectador forme su propio juicio. Pero en un punto más adelante, la "sorpresa" del periodista por el estilo de vida de Michael Jackson, comienza a darle otro rumbo a la línea marcada inicialmente a este trabajo. Hasta que al final del documental se llega a una especie de "juicio televisivo" en donde el periodista, de una forma inadecuada intenta obtener información más verás. Está claro que Michale Jackson mintió en las cuestiones que en una primera vez se le preguntaron. Simplemente la forma del periodista es la que me desagrada y el cambio de línea del documental. Me hubiera gustado más que el periodista no se entrometiera más de lo que le correspondía para que Jackson con sus acciones incoherentes formará su propia imagen pública.
Siempre hay algo que decir.