Es un trabajo interesante en sus dos líneas, tanto es sus elementos narrativos como en la composición del discurso audiovisual. El tema que nos presenta el realizador, esta enriquecido de sinceridad e inocencia, sea quizá el elemento más importante de todos. Ya que una vez más nos encontramos con un documental que se cuenta por sí solo, en donde los protagonistas le dan estructura a la historia. Ese es uno de los puntos a resaltar y no a desmeritar de este tipo de producciones, es decir, la ausencia de un guión preestablecido no le quita importancia a la producción, más bien lo importante aquí, es sin duda el contexto en el que se nos presentan estos niños, la reflexión de cómo y dónde viven, en un país marginado en donde la palabra "futuro" es una cosa de del destino, en donde lo que interesa a sus pequeños fotógrafos es el presente de la siguiente comida. A pesar de estas circunstancia austera, el ser fotógrafo toma un aire diferente para la vida de estos protagonistas. El ...
Siempre hay algo que decir.