Sabes, hace mucho tiempo que no me tomo un momento para escribir algo. Hoy me animé a compartir algunos pensamientos, experiencias o como se le puedan llamar de mi vida homosexual; es más, podría decir: mi vida tajantemente homosexual.
“Salí del closet” a los 16 años. Recuerdo que en ese tiempo, ser o vivir abiertamente homosexual era distinto. No diré que te mataban, pero aún no era común jotear por las banquetas. Antes de eso, tuve algunas novias en la secundaria, pero desde ese tiempo no me sentía agusto conmigo. No sabía qué faltaba y un día entendí y acepté mi gusto por la belleza masculina. Me chingaban en la secundaría con apodos como “el gaytorade” o mamadas de esas. Llegué al CCH y nacieron inquietudes, la primera vez que me paré en un antro gay tenía miedo, no sabía qué hacer o cómo comportarme con otras personas que tenían los mismos gusto que yo. Pensaba: “No soy el único”. Desde ese día mi horizonte cambio. Pero para esto, me atacaron los prejuicios sociales (si se le puede llamar así) y el miedo me envolvió para con mi familia y los “qué dirán de mi”. Si en ese tiempo hubiera conocido el hashtag #PutaVida, seguro me lo hubiera tatuado. Estaba deprimido y triste por no saber cómo manejar la situación tan perra que se me venía. No sabía si era correcto sentir atracción por personas de mi mismo sexo. Qué iba a decir mi mamá y mi papá. La único que sabía era que a Juan (ósea yo) le gustaban los hombres, un maricón.
Pero bien dicen por ahí que “no se puede prolongar lo inevitable” y que “no hay mal que dure cien años” la neta es verdad. Me enamoré de un wey buga que me ayudo a deprimirme con su bullying intenso como para llegar a un hospital psiquiátrico con un DX de “Suicidio en 3, 2, 1″.
Salí una semana después. Pasaron dos cosas, me di cuenta que hay personas muy locas en este mundo y la otra, que mis padres se enteraron del semejante homosexual que tenían sentado frente a ellos. Esa fue la condición que me impuso la doctora “sepalachingadacomosella” para salir de ese manicomio. Pues otra vez #PutaVida. No la verdad es que no, ese día por primera vez salió de mi boca la palabra HOMOSEXUAL y sí, fue muy difícil. Cuando mis padres escucharon: “Soy homosexual” mi vida cambio. La loza que cargaba en mi espalda desapareció, es decir, sentí paz. No fue fácil para nadie asimilar lo que se avecinaba. Con el tiempo las cosas fueron tomando su cauce.
¿Por qué escribo esto?
Porque me hubiera encantado tener a alguien a mi lado en aquellos momentos tan complicados cuando la homofobia y la discriminación por ser homosexual se hicieron presentes. Simplemente un día decidí vivir, vivir a mi manera (como dice la canción) quitarme los miedos, levantar la cabeza, suspirar hondo y caminar sonriendo; entendí que mi vida no tenía porqué ser amarga. Cambié y hoy mi vida es completamente distinta ¿Fue difícil? pues sí, en algunos aspectos mucho en otros no tanto, pero igual aquí estoy. Feliz.
Si tu vives homofobia o discriminación por ser homosexual, bisexual, lesbiana o transexual, primero que nada, sé valiente, tan valiente para liberarte de tus propios miedos, como dice Oscar de la Borbolla “nada es para tanto” y con mucha razón. La libertad de ser como uno es, no debería de suponer un trago amargo para la existencia y la felicidad propia.
Se feliz, hay muchas personas en el mundo que viven su sexualidad y su preferencia sexual plena y abiertamente. Tú también puedes vivir sin tapujos. Vive y sé como quieras ser sin importar lo que los demás opinen, al final del día es tu vida, son tus sueños, son tus gustos. Eso sí, la gente que realmente te quiere te ama, siempre estará contigo, y cuando necesites una mano, seguro estarán a tu lado. Si yo pude, si él pudo, si todos hemos podido ¿tu por qué no?
¡Ánimo chingadamadre, todo va a estar bien, nunca dejes de sonreír, tu vida es tan valiosa como cualquier otra, alimentala de cosas positivas!
¡Que viva el arcoiris por siempre y si puedo ayudarte algo, me daría mucho gusto poder hacerlo!
Libérate, a tu manera.
Atentamente, Juanín.
PD: Si conoces a alguien que viva discriminación por ser homosexual, lesbiana, bisexual o transexual, envíale un mensaje de apoyo.
17 de mayo, día contra la LGBTfobia.
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