El gobierno mexicano en los últimos meses se ha pronunciado constantemente y día a día por defender la sana recuperación económica de nuestro país, por haber levantado de la lona la economía mexicana que ya se veía morir. Pero ¿qué tan ciertas son estas afirmaciones que lejos de brindarnos tranquilidad, nos dejan en un clima de incertidumbre e inestabilidad por sus contradicciones constantes?
En primer lugar, tendríamos que remontarnos al pasado de nuestra nación para entender por completo lo que sucede realmente en nuestro país. En este caso nos limitaremos a los hechos de los últimos meses para sacar una conclusión.
En primer lugar sabemos que la raíz del problema viene de nuestro vecino Estados Unidos y su crisis hipotecaria. Llevando a la nación mexicana a un simple catarrito, como bien lo decía en ese entonces el Secretario de Hacienda, Agustin Carsterns. Al final terminamos en recesión y por si fuera poco, el brote de influenza AH1N1 vino a confirmar todo: el país estaba hundido en crisis económica. Pero no sólo eso, la crisis empezaba a mermar lo social, y hasta el momento no superamos estos problemas que se han venido reforzando con las acciones del gobierno para “disminuir” el problema económico.
Una de tantas medidas fue un subsidio a la gasolina para evitar su alza en el precio y que sólo duró cuestión de meses para que desapareciera y es fecha que no vemos final a los aumentos en el precio de este combustible. Recordemos que el aumento a la gasolina aumenta los precios a gran parte de los productos de la canasta básica y que lejos de reducir el impacto económico, lo empeora.
Y así fue, la alza en la mayoría de los productos de la canasta básica, encuentran su alza en este combustible necesario principalmente para el transporte de mercancía.
De tal manera que el crecimiento anual de México se redujo a un 1.5% en comparación con otras naciones según declaraciones del anterior Secretario de Hacienda. Si hacemos una comparación, países como China, a pesar de la crisis, lograron un crecimiento económico de un 20%. Es ahí cuando datos como éste ponen en tela de juicio las acciones de nuestros gobernantes para controlar la crisis.
En cuanto al PIB (Producto Interno Bruto) mexicano de 2008 a 2010 ha registrado una alza de 1.4%, esto quiere decir menos del 1% por año. ¿Habrá que reconsiderar estrategias de solvencia económica? O ¿Realmente vamos por el camino correcto?
Después de un periodo de crisis de dos años, estos números no alientan ni reconfortan a nadie. Para especialistas como Valentín Diez Morado, presidente del Consejo Empresarial Mexicano de Comercio Exterior, la recuperación de la economía nacional va "por el camino correcto", aunque la reactivación de Estados Unidos "no se siente muy fuerte". Esto nos recuerda la amplia dependencia que tenemos con el vecino país.
Otro factor determinante es el apoyo sostenido de nuestra economía en el petróleo y sus variable en el mercado. En 2008 y 2009, lo precios de la mezcla mexicana no mostraron resultados favorable ya que el precio se desplomo alrededor del mundo y una vez más la duda salió por la puerta, pero entro por la ventana.
El Tratado de Libre Comercio (TLC) y el miedo a la falta de inversión de empresas extranjeras en nuestro país, reducen las políticas económicas a nada cuando se trata de combatir desordenes de este tipo. Está claro que el país esta necesariamente atado a factores externos que impiden el alza en la economía, pero sobre todo en el bienestar de los ciudadanos y su calidad de vida.
Las declaraciones del Presidente Felipe Calderón y algunos integrantes de su gabinete lo único que reafirmar es su falta de capacidad para combatir problemas que requieren de personas inteligentes y hábiles en materia de economía, pero principalmente, nos invita a recordar que México necesita una clase política comprometida con la sociedad entera y no con particulares o empresas extranjeras.
Juan Ramón Rodríguez R.

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